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Cientos de indígenas ecuatorianos se capacitan en buenas prácticas agrícolas

Taller de injertación para comundidades del río Napo. Foto: C & D / Alfredo Dueñas

Pobladores kichwas y cofanes se convierten en agricultores experimentadores

Nada como aprender e intercambiar experiencias in situ. Y es así, que gracias al apoyo de Conservación y Desarrollo - C &D (socio del consorcio Medios de Vida Sostenibles de ICAA) cientos de agricultores indígenas y colonos del oriente ecuatoriano vienen involucrándose con éxito en diversas actividades que más que aprender, les permiten mejorar su nivel de vida y convertirse en capacitadores o como se autodenominan: agricultores experimentadores.Así a través de actividades como las escuelas de campo, los campesinos aprenden sobre buenas prácticas para el cultivo y comercialización del cacao, lo que incluye desde el manejo de sus fincas hasta asesoría para la confor­mación de alianzas y su inserción en el mercado. Tal es el caso de cerca de 400 nuevos agricultores de Cantón Sa­cha (Orellana) quienes reciben el apoyo técnico directo de C & D, o de las 70 familias entre kichwas y colonos e igual número de familias cofanes que han participado en dos escuelas de campo, desarrolladas recientemente.

Una de estas escuelas tuvo como capacitadoras a dos lideresas locales recientemente incorporadas al equipo de C & D.

Otras actividades similares han incluido el trabajo con 38 pobladores cofán que tras firmar acuerdos de cooperación con C & D, realizaron recientemente giras de observación o intercambio a dos fincas de cacao certificadas por Rainforest Alliance (socio del mismo consorcio ICAA) también en Orellana, a fin de conocer de primera mano todas las fases de trabajo con el cacao y entrevistarse con los agricultores para escuchar sus experiencias exitosas. De igual modo, C & D organizó el 18 de julio un taller demostrativo - con el apoyo de Petroecuador y del Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio - en el que participaron agricultores, promo­tores locales y técnicos de campo – incluyendo mujeres jóvenes y mayores - de diversas comunidades kichwas del río Napo que, al igual que los beneficiarios de las escuelas y giras, tuvieron oportunidad de compartir ex­periencias para mejorar sus prácticas agrícolas y facilitar su acceso al mercado.